Obsolescencia programada

SOP Sin Obsolescencia programada:

Qué es la Obsolescencia programada:
Se denomina obsolescencia programada o planificada a la programación del fin de la vida útil de un producto o servicio de modo que, tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante durante la fase de diseño, éste se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible.

Su origen se remonta a 1932, cuando Bernard London proponía terminar con la gran depresión a través de la obsolescencia programada, un nuevo modelo de mercado, de fabricación de productos que se vuelven obsoletos de manera premeditada.

Todo empezó con la bombilla, en 1880 Edison saco su primera bombilla que duraba 1500hr después y hasta prácticamente ahora, se acordó diseñarlas para que duren 1000hr cuando podrían durar más de 100 años. En el caso de las impresoras llevan un chip el cual limita a un número de copias su periodo de vida. Las medias de nylon prácticamente irrompibles dejaron de fabricarse porque las mujeres no necesitaban compras más.

Existe obsolescencia programada de otro tipo: la que viene dada por las modas y corrientes de opinión, vuelve obsoleto un producto porque ha dejado de estar de moda, colores, formas o materiales de la ropa, que denotan la temporada de su adquisición. Y en un mundo en el que hemos aprendido a depender tanto del exterior y las opiniones de los demás nos crean la necesidad de no quedarnos atrás o ser “diferentes” o menos que los demás.

Consecuencias

Su potencial es considerable y cuantificable para lucrar al fabricante, dado que en algún momento fallará el producto o dejará de estar de moda y obligará al consumidor a que adquiera otro, ya sea mediante adquisición de una parte para arreglar el viejo o por la compra de un modelo más nuevo. Esta actitud, para la industria estimula positivamente el consumo y la demanda al alentar a los consumidores a comprar de modo artificialmente acelerado y compulsivo.

El objetivo de la obsolescencia programada es el lucro económico. Por ello otros objetivos como la conservación del medio ambiente y el equilibrio o igualdad humana pasan a un segundo plano de prioridades. ¿Qué opinarían los consumidores si descubrieran que el fabricante invierte una gran cantidad de dinero en programar los conceptos de durabilidad y calidad del producto, para que se estropeen al contrario de lo que pregonan?

Este sistema, está basado en el consumo y no en los valores humanos ni la sostenibilidad, de este modo crea falsas necesidades en lo superfluo. Obliga al individuo a comprar un nuevo producto, creando necesidades irreales las cuales al cubrirlas crea la falsa sensación agradable de “felicidad”. Esto genera una cierta adicción y la obligación y necesidad de trabajar más y más e incluso endeudarse para poder conseguir dinero para cubrir esas necesidades creadas y ser “igual” que los demás o tener más. Al tener que trabajar tantas horas estaremos cansados y sólo podremos tirarnos en el sofá a ver la Tv o navegar por internet donde consciente e inconscientemente estaremos siendo bombardeados por publicidad de uno u otro modo que volverá a generar esas necesidades cerrando el bucle en el que nos mete la sociedad de consumo y de la obsolescencia programada.

Generalmente la obsolescencia la planifica el fabricante, estudiando el tiempo óptimo para que el producto deje de de funcionar correctamente y necesite reparaciones o su substitución, sin que el consumidor pierda confianza en la marca.

El procedimiento suele ser el siguiente: uno de los aparatos electrónicos de uso habitual falla. Cuando el dueño lo lleva a reparar, en el servicio técnico le dicen que resulta más rentable comprar uno nuevo que arreglarlo. Generalmente el precio de la mano de obra, las piezas estropeadas y el montaje suelen costar un poco más que adquirir uno nuevo. Por ello normalmente el usuario suele desechar el producto averiado y compra uno nuevo. Otras veces crean un producto determinado, que más adelante se vende (exactamente el mismo) únicamente cambiando su diseño. Esto se hace evidente en la moda… Un año se llevan las rayas y al siguiente los cuadros, para que el usuario se vea “obligado” a cambiar sus vestidos, perfectamente correctos y en buen uso.

El problema se basa en la gran cantidad de residuos que se originan actualmente al realizarse este fenómeno una y otra vez, cada día, en todo el mundo. Alrededor del mundo, en tan sólo un día se generan 7 000 000 000 kg de desechos. Una vasta cantidad de éstos no son biodegradables. Además muchas veces los residuos son altamente contaminantes. Esto incide negativamente tanto en la integridad del entorno como en la salud de sus habitantes.

La falta de una gestión adecuada constituye un foco de contaminación. Es una consecuencia del sistema de producción y económico contemporáneo, que promueve el consumo creciente. Por ello, la sostenibilidad de este modelo a largo plazo es discutida.

Restaurando hoy con máquinas de ayer

En el mundo de la obsolescencia programada, donde todo cambia constantemente, existe un peculiar taller artesanal de encuadernación y restauración de libros, que persiste sólo usando máquinas antiguas algunas, incluso con más de 1 siglo de antigüedad las cuales siguen funcionando como el primer día.
En Madrid, Fanjare lleva más de 20 años trabajando con entidades públicas y privadas. Con una característica en común sólo utilizan maquinas antigüas.

La restauración de libros y manuscritos requiere de un trabajo paciente y preciso, donde el resultado tiene que quedar en óptimas condiciones. El proceso de elaboración de cada documento requiere de una técnica depurada y artesanal, que sólo los buenos restauradores tienen capacidad de hacer. Lo más gratificante para estos peculiares artistas es disfrutar con cada obra restaurada. Gracias a su creatividad, la crisis, no es tan notaria. Como dijo Albert Einstein “En los momentos de crisis, sólo la creatividad es más importante que el conocimiento.”

Un mundo Sin Obsolescencia Programada es posible.

SOP, Sin Obsolescencia Programada, es una filosofía, una manera alternativa de pensar, de hacer las cosas, de propulsar un nuevo sistema en el que los productos estén diseñados y hechos para durar, donde importen las demás personas y por ello los recursos y consecuencias que generen esos productos.

Celso de Andrés (Enero 2013)

Documental: Comprar, tirar, comprar
Nuevas bombillas SOP
Fajare, imprenta SOP

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